El Portal de las Consultoras al servicio de la Empresa

Dinámicas de Grupo:

Cuidados al manejar una dinámica. Es un hecho que vemos lo que necesitamos ver. Una mancha de tinta o una película revela una amplia gama de respuestas provenientes de diferentes individuos. Cada percepción y su interpretación se basan en una combinación de experiencias históricas, necesidades del momento y propiedades inherentes a la escena que se percibe. Debido a que lo que se ve es siempre producto de la combinación de lo que se mira y lo que nos sucede en ese instante, es imposible que dos personas perciban siempre la misma cosa de la misma manera.

Inicio


Buscar Consultora


Alta en Guía de Consultoras


Newsletter


Artículos


Mini Cursos


Libros Resumidos


Dinámicas Grupales


Publicidad en RedConsultoras


Franquicias y Asociación


Contáctenos



Sitios Recomendados

   CoCrear 
   Ser Humano y Trabajo
  Revista Ser Mejores
 


Cuidados al manejar una dinámica

Es un hecho que vemos lo que necesitamos ver. Una mancha de tinta o una película revela una amplia gama de respuestas provenientes de diferentes individuos. Cada percepción y su interpretación se basan en una combinación de experiencias históricas, necesidades del momento y propiedades inherentes a la escena que se percibe. Debido a que lo que se ve es siempre producto de la combinación de lo que se mira y lo que nos sucede en ese instante, es imposible que dos personas perciban siempre la misma cosa de la misma manera.

Al hablar de congruencia en la comunicación hay que partir de la suposición de que distorsionamos y luego construimos con base en estas distorsiones. Incluso ante la actividad más objetiva, es casi imposible evitar nuestras visiones subjetivas alteren lo que en realidad existe.

Nuestros sentidos reciben la influencia de miles de estímulos del mundo exterior, los cuales intentamos comprender. Lo que finalmente percibimos es resultado de un complejo proceso de clasificación que dispone los estímulos de tal manera que sean más sencillos de asimilar, proceso que nos ayuda a mantener nuestro sentimiento de seguridad. Los colores, tamaños, formas texturas, olores, sonidos, ritmos y gestos, así como la esencia del tiempo, el lugar y la historia inciden sobre nosotros y se entrelazan en un patrón de conducta de respuesta. Éste llega aún a ser más complejo cuando añadimos lo que creemos que piensan o sienten los demás respecto de nuestra conducta. No sorprende el hecho de que lo que comunicamos y, a la vez, nos comunican a menudo se revista de incongruencias y se oscurezca por sombras que nosotros mismos proyectamos. Con frecuencia, las distorsiones se filtran en el presente y se mezclan de tal forma lo real y lo imaginario, el pasado y el presente, se entrelazan para formar la realidad actual.

A menudo no estamos conscientes de las influencias más poderosas que actúan sobre nuestra percepción. Las personas representan diversos grados de aceptación y de rechazo, de gustos y desagrados, de recuerdos placenteros y molestos. A partir de esta compleja colección de estímulos, producimos un cuadro de nuestra "realidad" y construimos lo que parecen ser respuestas adecuadas, todo esto para mantener la posición e integridad dentro de un grupo social.

Nuestra propensión a organizar los estímulos de la manera que sea más cómoda para nosotros, puede ser percibida como un riesgo para la comunicación efectiva.

Solamente los hombres y no las palabras, son los que poseen significados en los intentos por comunicarse entre sí. Con demasiada frecuencia es el gesto, el tono, la inflexión, la postura o el contacto visual, los que contienen la clave del mensaje real, mientras que las palabras claras, aparentemente, sólo proporcionan falsos puntos de partida y puntos muertos para el escucha incauto. Incluso cuando creemos que comprendemos el significado de una palabra, hay generalmente tres o cuatro variaciones posibles de significado que se ajustarían perfectamente a una oración. Abundan las insinuaciones sutiles que saturan el lenguaje y requieren de una definición personal. A menudo, con lo que terminamos no es más que un arreglo provisional de palabras, condimentado con definiciones a medias y con toda una variedad de sentimientos.
 

Las personas desean agradar y ser aceptadas. En cierta forma, ése es nuestro talón de Aquiles, ya que nos hace vulnerables a la influencia y al control sutil de aquellos en quienes buscamos la aprobación. A menudo, las presiones nos empujan a ajustarnos, a obedecer, a ser incongruentes con la finalidad de recibir la aceptación final a los ojos del otro. Nuestros esfuerzos por ser aceptados nos vuelven sensibles ante los mínimos indicios conductuales, indicadores del grado de aceptación de parte de las otras personas.

Gastamos mucho tiempo y energía en evaluar personas y acontecimientos, pero si hay una coda que nos ponga en guardia es la sensación de que nosotros seamos evaluados o etiquetados por otros. Estamos tan habituados a juzgar a las personas que tendemos a ser hipersensibles ante el mismo tratamiento. En un grupo donde se incrementa nuestra necesidad de aceptación, la sensación de que estamos siendo juzgados en la forma más segura de crear incongruencias. La comunicación efectiva también se daña cuando los individuos no confían lo suficiente en una persona o grupo para compartir con esté lo que realmente sienten o piensan. Por supuesto, el problema es que cuando dejamos de expresar nuestros sentimientos, los demás tienden a leer en esta falta de expresión lo que creen que sentimos y pensamos y probablemente nos califiquen como incongruentes.

La retroalimentación es el proceso por el cual descubrimos si el mensaje que se intentó transmitir es el que realmente se percibió. En un sentido más simple, la retroalimentación es de las pocas herramientas con que contamos para luchar contra la incongruencia.

En virtud de que el mensaje más simple se puede malentender, lo que rápidamente ocasiona calificativos de incongruencia, es útil verificar el mensaje cuando sea necesario con la otra persona.

Pero así como la retroalimentación puede incrementar la exactitud, incluso la sensación de ser entendido, y promueve la cercanía y un sentido de confianza. Asimismo, puede aumentar la comunicación defensiva y la posición de estar en guardia.
 

 

Google
 

COPYRIGHT © 2007 www.redconsultoras.com
Prohibida su reproducción total o parcial,
así como su traducción a cualquier idioma
sin autorización escrita de su titular.
Escríbanos a info@redconsultoras.com